Repique de campanas

En la actualidad la función de las campanas de las iglesias se limita, casi exclusivamente, a su vinculación con los distintos oficios religiosos.

Pero durante varios siglos las campanas eran el único canal de comunicación con los habitantes de la zona. Los campaneros tenían el oficio y la habilidad para hacerlas sonar de diferentes maneras, perfectamente conocidas e identificadas por los hogareños del lugar.

Campaneros_thumb[1][1]

Así, había un repique de campanas para avisar del ataque de un enemigo; para anunciar el fallecimiento de una personalidad de la zona; para celebrar el comienzo de las fiestas patronales; para recordar que había que apagar todas las luces; para señalar la hora de hacer la comida; para anunciar el final de la jornada laboral e, incluso, hasta para intentar contrarrestar la fuerza de las tempestades y tormentas. Aunque esta última tradición de enfrentarse a las tormentas se acabó prohibiendo dado que algunos campaneros cayeron electrocutados por los rayos.

A veces las campanas se hacen presentes a través de su silencio. Es el caso de las campanas de las iglesias católicas del mundo en los cuatro días que van desde el Miércoles Santo hasta el Sábado de Gloria, en Semana Santa. Durante esos días no suena ni una sola campana, hasta la llegada del Domingo de Resurrección.

También hay muchas leyendas en torno a las campanas. Desde aquellas que en alguna ocasión sonaron sin campanero a la vista; las de las iglesias sumergidas en las costas holandesas cuyos marineros aseguran haber oído campanas desde las profundidades del mar; o, incluso, la de aquel campanero codicioso que se quedó con la plata que le habían entregado para fundir la campana que finalmente fundió con estaño. Cuenta la leyenda que aquella campana jamás emitió sonido alguno.

Pero, sin duda, una de las curiosidades más desconocidas de las campanas es que la gran mayoría de ellas llevan grabadas inscripciones.

Destacamos en nuestro blog la inscripción de la campana de la antigua iglesia de Vallelado que decía “María campana me llamo, cien arrobas peso si no me quieres creer cógeme a peso” .

00149584[1]La actual iglesia de Vallelado consta de tres campanas. La campana que mira al saliente fue fundida el 22 de junio de 1960 con la colaboración entusiasta de David Herrero Lozano, padre de nuestra querida e inolvidable Paloma Herrero que tristemente nos dejaba esta semana.

Paloma, estamos convencidos de que, en algún lugar, están repicando ahora las campanas en tu honor.

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