Nunca es demasiado tarde

En el año 2003 el Gobierno de Kenia adoptó una gran iniciativa para el país: se introducía el derecho a estudiar la educación primaria de forma gratuita.

Lógicamente hubo una avalancha de peticiones de admisión. De entre los miles de solicitudes recibidas hubo una que destacó por encima de todas, la de Kimani Maruge. Tenía ganas de estudiar y no lo había podido hacer hasta ese momento porque era muy pobre. Hasta ahí, como todos los niños que habían solicitado su admisión en la escuela. La diferencia era que Kimani Maruge tenía 84 años de edad.

La petición de Kimani fue recibida inicialmente por las autoridades como una excentricidad simpática a la que no había que prestar demasiada atención. Ni se planteaban concederle una plaza en la escuela de primaria. Sin embargo, su historia y su tesón acabaron convenciéndoles. Kimani explicaba, a todo aquél que quisiera escucharle, que había sido toda su vida un pastor de cabras pobre. Que era analfabeto y que muchas veces se habían aprovechado de él por esa circunstancia. Y que en los años 50 había combatido en la rebelión de los Mau Mau frente al Imperio Británico por la independencia de su país. Siempre habría creído que cuando Kenia se independizara se instauraría la educación gratuita y podría por fin estudiar, como siempre había deseado. Sin embargo esa oportunidad le llegó varias décadas más tarde de lo esperado, aunque no estaba dispuesto a desaprovecharla.

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Finalmente el 12 de enero de 2004 puede asistir a su primer día de clase en la escuela. En los pupitres de su alrededor se encuentran niños de 6 y 7 años años. Unos cursos por encima estudian algunos de sus nietos. Nada de esto importa a Kimani que pronto se convierte en un alumno modelo. Tanto los profesores como el resto de alumnos rápidamente le admiran. En el curso 2005 es elegido por los niños como delegado de la clase.

Ältester Schüler der Welt gestorben

Posteriormente le llegan diferentes reconocimientos. La ONU le nombra embajador de su campaña por la educación gratuita en todo el planeta. El Gobierno de Kenia le pone como ejemplo para la escolarización de todo el país. Incluso le otorgan el Guiness de los Records como el alumno de primaria de mayor edad de todo el mundo.

Sin embargo a Kimani lo que realmente le importa y le ocupa es, simple y llanamente, continuar con sus estudios. En el 2008 se ve perjudicado (como tantos otros) por las revueltas violentas en el país y se ve obligado a desplazarse a un campo de refugiados. La escuela más cercana le queda a 4 kilómetros. Tiene ya 88 años de edad. Nada de eso le detiene. Acude día tras día a clase y se saca también ese curso.

En agosto de 2009 Kimani Maruge falleció a causa de un cáncer de estómago. Sólo le faltaban dos cursos para acabar la primaria.

En algunas de las muchas entrevistas que le hicieron le preguntaban qué les decía a los niños (y compañeros) de su clase. Él contestaba socarrón con una sonrisa “les digo que de mayor quiero ser médico”.

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Nota: Agradecer a Quique habernos dado a conocer esta entrañable historia.

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2 respuestas a Nunca es demasiado tarde

  1. CURRA dijo:

    Me ha encantado esta historia, y lo mejor es que se ponia el uniforme y todo para ir a clase

    Me gusta

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