La mejor despedida

Tamatea Dwason era un profesor neozelandés entregado a sus clases y a sus alumnos. Comenzó como profesor a los 25 años en el instituto Palmerston North Boy’s, en Wellington, y estuvo dando sus clases durante 30 años seguidos en el mismo instituto. Impartió clases de matemáticas, de educación física y de lengua Maorí, cultura de la que era descendiente y por la que sentía un gran apego.

El pasado mes de julio falleció con apenas 55 años.  Dicha noticia supuso un duro golpe para todo el instituto. Su alegría, carácter dicharachero, y su pasión por inculcar el respeto a todos sus alumnos desde la cercanía, le habían convertido en el profesor más popular y querido de todo el instituto.

Tributes have flooded in following the news of the death of the well-respected Palmerston North Boys' High teacher Dawson Tamatea.

Tanto es así, que el director del instituto decidió dar libre a los alumnos el día de su entierro por si algunos querían acudir a despedirle. Y vaya si lo hicieron.

Cuando el coche fúnebre iba de camino al cementerio fue interceptado por los alumnos.

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Los 1700 alumnos del instituto estaban allí para despedir al profesor Tamatea. Todos ellos le esperaban con un silencio sepulcral, en plena calle. Aunque ese día no había clase, todos ellos estaban con el uniforme del colegio. Todos ellos perfectamente alienados en varias filas. Estaban alumnos de todas las edades desde los adolescentes, casi niños, hasta los que rondan la mayoría de edad.

El coche fúnebre se detiene dado que no puede seguir avanzando. Empiezan a sonar las primeras voces.

1.700 alumnos bailaron en emotivo homenaje a profesor fallecido

Y en ese momento, con absoluta devoción, los 1700 alumnos empiezan a realizar la danza maorí por excelencia, la Haka. Mientras llevan a cabo la danza recitan los versos en lengua maorí que la acompañan y que, probablemente, les había enseñado el propio profesor Tamatea. De forma increíblemente coordinada, con la mirada fija en el coche fúnebre, los 1.700 alumnos de todas las edades van realizando uno por uno los pasos de la Haka.

Una vez acabada la Haka, se produce de nuevo un sepulcral silencio. Los alumnos ubicados en el centro se apartan y se abre un pasillo por el que puede continuar su camino el coche fúnebre. Mientras avanza quedan a un lado y a otro todos los alumnos de pie, inmóviles y en silencio, contemplando como se aleja su querido profesor.

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Aunque la Haka se ha hecho famosa, sobretodo, por el equipo de rugby de los all blacks para intimidar a sus rivales antes del partido, en la cultura maorí se utiliza también para los momentos más solemnes como una bienvenida o una despedida. Y ese fue el sentido y respetuoso homenaje que le dieron los alumnos a su profesor favorito.

Os dejamos el link del vídeo porque pone la piel de gallina:

Nota: Agradecer a Quique habernos dado a conocer esta historia que utilizamos como pequeño homenaje a esos profesores que, de alguna forma, nos dejaron una positiva huella.

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