El tercer hombre

Casi todo el mundo ha visto alguna vez esta imagen:

1b[1]

Se trata del mítico pódium de la carrera de 200 metros lisos en los JJOO de México en 1968.

Los atletas negros norteamericanos Tommi Smith y John Carlos, oro y bronce respectivamente, levantaban su puño con un guante negro, característico gesto del black power, en protesta por el trato racista que, en aquel momento, todavía recibían los negros en su país.

Es bien sabido que Smith y Carlos fueron expulsados de los juegos por utilización política de un acto deportivo y recibidos como héroes por algunos, y como villanos por otros, cuando volvieron a su país.

Sin embargo casi nada se ha hablado, hasta ahora, del tercer hombre del pódium, medalla de plata en aquella carrera.

Se trata de un atleta australiano llamado Peter Norman. Cuando se enteró de lo que iban a hacer los atletas norteamericanos les pidió el distintivo que portaban para solidarizarse con su causa. Peter estaba completamente en contra del trato que recibían los aborígenes australianos en su país y comprendió bien por lo que estaban pasando los negros en Estados Unidos.

Su solidario gesto le salió caro, muy caro.

Al volver a su país Peter sufrió el completo aislamiento de la sociedad. Su meritoria medalla de plata había quedado en un segundo plano, nadie apoyaba ni entendía su gesto que fue duramente criticado.

Tal fue el ostracismo al que fue condenado que, a pesar de ser el atleta más rápido de su país, no fue admitido en el equipo olímpico que viajó a los siguientes JJOO celebrados en Montreal en 1972.

Aquello fue un duro golpe para Peter Norman. Llegó a caer incluso en el alcoholismo y sobrevivió el resto de sus días haciendo pequeños trabajos aquí o allá. En el año 2000 se celebraron los JJOO olímpicos de Sidney y fueron invitados a la ceremonia todos los deportistas australianos que habían sido medallistas olímpicos… menos Peter Norman. Afortunadamente pudo estar en el Estadio Olímpico aquel día gracias a la invitación que recibió por parte del mismísimo Michael Johnson.

En el año 2006, a los 64 años de edad, Peter Norman fallecía de un ataque al corazón en Melbourne. Cuando se enteraron sus compañeros de aquel pódium, Tommie Smith y John Carlos, no dudaron en recorrerse más de 15.000 km para viajar hasta Melbourne y poder asistir a su funeral.

Ambos portaron su féretro mientras sonaba la música de carros de fuego.

1[1]

Ese no sería su único homenaje. Actualmente circula por las redes sociales de medio mundo la historia de Peter Norman como pequeño tributo a un hombre injustamente olvidado.

Nota: Agradecer a Paula y a César habernos descubierto la historia de este gran hombre.

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2 respuestas a El tercer hombre

  1. CURRA dijo:

    Esta historia me ha encantado que bonita ,yo haria una pelicula
    Y que BURROS algunos

    Me gusta

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