El origen de los Reyes Magos

A pesar de que han sido numerosos los estudiosos, investigadores e historiadores que se han ocupado de analizar el origen de los famosísimos Reyes Magos, aún hoy en día, es todo un misterio.

La única referencia que hay en el Nuevo Testamento en relación a los Reyes Magos se encuentra en el Evangelio de San Mateo que habla expresamente de unos magos que fueron a adorar al niño Jesús presentándole como regalos: oro, incienso y mirra. No dice que fueran reyes, ni cuántos eran ni, mucho menos, sus nombres.

A este respecto la creencia de que eran tres se atribuye, principalmente, en base al número de regalos ofrecidos al niño Jesús. En la misma línea de esta tesis existen numerosos frescos de gran antigüedad que representan la llegada de tres Reyes Magos.

Todo ello sin perjuicio de que pudiera haber existido un cuarto Rey Mago que nunca llegó a su destino como a continuación comentaremos.

El término de magos parece, según diversos autores, que no corresponde al concepto propiamente de magos como hechiceros, sino más bien al de hombres sabios o astrónomos.

En cuanto a su origen la tesis más extendida los ubica en Persia aunque también hay investigadores que los ubican en Babilonia o, incluso, aunque este es una teoría menos apoyada, en Tartessos que equivaldría a la actual Andalucía.

Sus conocidos nombres se han tomado de un fresco de mediados del siglo V encontrado en una Iglesia de Rávena (Italia) donde aparecen tres magos que llevan regalos al portal de Belén y se indican sus nombres: Melchior, Gaspar y Baltassar.

Sin duda una de las cuestiones que más interés ha despertado ha sido la de la conocida Estrella de Belén. Este tema daría para una entrada en el blog en exclusiva que dejamos apuntada y que intentaremos hacer en el futuro, sólo avanzamos que hay todo tipo de teorías acerca de la estrella que divisaron los Reyes Magos y que les empujó a recorrer cientos de kilómetros para encontrar al niño Jesús.

En cuanto a sus restos, en teoría se encuentran en la catedral de Colonia (Alemania). Lugar de peregrinación para numerosos fieles. Como anécdota destacar que en lo alto de esta iglesia no está la tradicional Cruz… sino una Estrella.

Pero entre todas las curiosidades y leyendas que rodean a los queridos Reyes Magos sin duda nos ha llamado la atención la de la posible existencia de un cuarto Rey Mago que nunca llegó a su destino. Dicho Rey Mago aparece reflejado en algunos textos antiguos; es una leyenda muy extendida en Rusia y también fue recogido en un texto de finales del siglo XIX de Henry Van Dyke.

Dicho autor llama a este rey Artabán (aunque en otros textos se le atribuye un nombre diferente) y cuenta la Leyenda de un cuarto Rey Mago que se iba a reunir en Borsippa con sus tres compañeros para emprender el camino hacia el Portal de Belén. Artabán llevaba como regalo unas piedras preciosas. Sin embargo, de camino al punto de reunión Artabán se encontró con personas necesitadas de ayuda a las que fue atendiendo y ayudando con sus piedras preciosas. Salvó la vida de muchos pero se retrasó y no puedo reunirse con el resto de Reyes Magos, ni encontrarse con el niño Jesús. Cuando Artabán llegó a Belén Jesús ya había partido. Desde entonces, y durante más de treinta años, Artabán peregrinó en su búsqueda pero nunca le encontró. Hasta que llegó a sus oídos que iban a crucificar a Jesús de Nazaret. Acudió en su encuentro en un último intento desesperado por verle antes de morir. De camino gastó su última piedra preciosa ayudando a una mujer que iba a ser vendida como esclava. Exhausto, fracasado y casi moribundo yacía en el suelo atendido por la mujer a la que acababa de salvar.  Sin embargo, cuenta la leyenda, que murió feliz. Al parecer le contó a aquella mujer que en aquel momento oyó la voz de Jesús agradeciéndole las piedras preciosas que le había regalado. Artabán no entendía nada, pues ninguna piedra le había podido regalar a Jesús, pero la voz le explicó que todas aquellas piedras preciosas que había dado a los necesitados se las había dado también a él.

En cualquier caso, lo que nadie le puede discutir a los Reyes Magos es que gracias a ellos, todos los años, los niños (y no tan niños) viven una noche absolutamente especial y mágica. No hay duda de que, sea cual sea su origen, es un precioso legado el que nos han dejado.

Nota: Agradecer a Bego habernos puesto en la senda de los orígenes de los Reyes Magos.

 

 

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2 respuestas a El origen de los Reyes Magos

  1. Bego dijo:

    Muy buen trabajo. Una historia muy mágica. Y siempre es un placer compartir inquietudes.

    Me gusta

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