Un pequeño Gigante

Bobby Martin tiene actualmente 28 años y juega al fútbol americano como otros tantos chicos de su edad. Su especialidad son los denominados “tackles” o placajes. Nada esto sería extraordinario si no fuera porque Bobby Martin no tiene piernas.

Bobby nació en noviembre de 1987 con una enfermedad llamada Síndrome de Regresión Caudal que conllevaba que no tuviera piernas.

Como es fácil adivinar tanto su infancia como su adolescencia fueron complicadas. Era diferente a todos. Pero un buen día Bobby dejó la silla de ruedas aparcada y decidió que su medio de transporte sería un monopatín…y sus brazos.

Sin darse cuenta ha ido adquiriendo una fuerza extraordinaria en sus brazos hasta el punto de ser capaz de andar con ellos a una velocidad ciertamente considerable. Dada su capacidad para desplazarse con sus brazos, y su incuestionable tenacidad y valentía, un día decidió probar en su deporte favorito: el fútbol americano.

Al principio tanto los entrenadores como sus propios compañeros se mostraron contrarios a que Bobby fuera parte del equipo del instituto. Unos cuantos placajes después nadie discutía su capacidad para jugar ese deporte como uno más.

Dejando aparte alguna desagradable anécdota como la de un árbitro que no le permitió alinearse porque nos vestía ni pantalón ni zapatillas como ordena el reglamento (hace falta ser tonto), Bobby fue creciendo como jugador y como persona a base de mucho esfuerzo. Sus números eran tan espectaculares que se marcó como objetivo jugar en la todopoderosa National Football League, la primera división del fútbol americano.

Después de finalizar el instituto jugó en un equipo de Ohio donde repitió grandes números y posteriormente fue fichado por un equipo de Cleveland.  Finalmente no le ha sido posible cumplir con su sueño de jugar en la mejor liga del mundo pero sí ha conseguido disputar partidos en la segunda división norteamericana, algo realmente increíble teniendo en cuenta que mide 91 centímetros de altura.

Actualmente Bobby compagina sus partidos con la dirección de su Fundación que se dedica a apoyar y ayudar a personas con discapacidad.

Con historias como la de Bobby comprobamos, una vez más, que las barreras nos las ponemos nosotros mismos.

Nota: Agradecer a Miki habernos dado a conocer esta entrañable historia.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un pequeño Gigante

  1. Cesar Aranguren Cangas dijo:

    Inenarrable (aunque vosotros la habéis narrado y muy bien)
    Un ejemplo a seguir.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s