Un ángel para 2.500 niños

 

Hace algunos años unos estudiantes universitarios de Kansas desarrollaban un proyecto acerca de los héroes del Holocausto. Su sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron a una heroína prácticamente desconocida pero absolutamente admirable. Su nombres es Irena Sendler y ésta es su historia.

Irena era polaca y desde siempre llevó consigo el gran consejo que le dio su padre cuando era una niña “ayuda a todo el que lo necesite“. Con esa filosofía se hizo enfermera.

En 1942 los nazis crearon el tristemente famoso Guetto de Varsovia donde se hacinaban miles de judíos sin posibilidad de escapatoria.

Aquél lugar era, en realidad, un cementerio gigante, donde  las personas fallecían por motivos de insalubridad, hambre o traslado a campos de concentración. Irena podía acceder al Guetto dada su condición de enfermera y, al ver las condiciones en la que se encontraban los judíos allí recluidos, decidió que tenía que hacer algo.

Finalmente optó por intentar ayudar a escapar a los más pequeños, a los niños. El proceso era complejo desde el principio hasta el final. Primero por lo durísimo que era para los padres separarse de sus hijos con la casi total certeza de que no les volverían a ver. No obstante, conocedores de lo que les esperaba, ningún padre rechazaba la ayuda de Irena. Luego tenía que sacar a los niños del Guetto sin que los descubrieran los nazis y, por último, una vez fuera, tenía que otorgarles una identidad católica falsa para evitar que fueran devueltos al Guetto o enviados a un campo de concentración.

Los métodos que utilizó Irena fueron de lo más variado y espectacular. Desde sacar a los niños en bolsas de basura; ataúdes; cajas de herramienta, a través de una Iglesia con una puerta secreta etc…Luego guardaba las verdaderas entidades de los niños escondiéndolas enterradas al lado de un árbol de un jardín cercano a su casa.

Su arrojo, decisión e inteligencia permitieron que 2.500 niños judíos se salvaran de una muerte segura.

Antes de que acabara la guerra Irena fue descubierta y detenida por los nazis. Tuvo que soportar durísimas torturas con el fin de obligarla a confesar la identidad y paradero de los niños escondidos. Le rompieron los pies; también las piernas, pero nunca delató a ninguno de los niños. Culminados los terribles e infructuosos interrogatorios Irena fue condenada a muerte. Sin embargo, un soldado nazi la dejó escapar (puede que sobornado por la resistencia, puede que impresionado por la talla de esta mujer, puede que por ambas razones).

Desde entonces vivió en silla de ruedas pero con la inmensa satisfacción de haber salvado a 2.500 niños.

A raíz de que su historia saliera a la luz, Irena empezó a recibir visitas desde todas las partes del mundo. También recibió algunos premios, incluso la nominaron al premio Nobel de la Paz que, sin embargo, se llevó Al Gore por una labor, a priori, menos significativa que la de Irena.

Nuestra heroína falleció en 2008 a los 98 años de edad. Nunca faltaron flores en su habitación enviadas desde todos los rincones del mundo.

Desde aquí nuestro humilde pero sentido homenaje a todas esas personas que ante la injusticia piensan que hay que hacer algo…y lo hacen.

Nota: Agradecer a Maripi e Ignacio habernos descubierto a la maravillosa Irena.

 

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