El pacificador del Bronx

Todos hemos oído hablar del Bronx alguna vez. Un barrio enorme y temible de Nueva York en el que las visitas turísticas están seriamente desaconsejadas porque la integridad de los propios turistas corre peligro…

Sin embargo, pocos conocen que a principios del siglo XX el Bronx era un barrio respetable y respetado habitado por prósperas familias de la ciudad.

Todo cambió cuando se impuso un proyecto urbanístico demencial que provocó que el barrio fuera literalmente partido por una carretera de varios carriles.

Aquello provocó el éxodo masivo de casi todas las familias que lo habitaban y el barrio quedó semivacío. Más adelante, comenzó a repoblarse con la llegada de personas desesperadas y tristemente dispuestas a vivir donde nadie más quiere vivir: los inmigrantes.

La pobreza y el choque de distintas culturas convirtió el barrio en una selva dominada por las pandillas. Estamos a finales de los años 60, en el Bronx hay más de 100 pandillas. Todas ellas utilizaban sus reglamentarias chupas de cuero, mangas cortadas y símbolos identificativos a la espalda. Si no pertenecías a ninguna pandilla, eras carne de cañón.

En medio de dicho caos se fraguó la historia del mítico Benjamin Meléndez. Benji, como era conocido allí, llegó al barrio cuando era un niño y en seguida comprendió que su supervivencia dependía de su pertenencia a una pandilla. Al principio, probó con algunas y finalmente llegó a la sabia conclusión de que donde mejor encajaría sería en una pandilla propia. Así que decidió crear los Guetto Brothers, pandilla compuesta inicialmente por él mismo y sus hermanos.

Rápidamente fueron creciendo y, gracias a su grandes dotes de liderazgo así como, sobretodo, a su gran habilidad para solucionar problemas sin recurrir a la violencia, los Guettos Brother no tardaron en alcanzar los 2.000 miembros.

Todo marchaba fenomenal hasta que se inició una guerra interna entre varias pandillas. Benji entendió que tenía que mediar a fin de evitar un gran derramamiento de sangre y decidió enviar a negociar a su mano derecha, un chico afroamericano tan unido a Benji que todo el mundo le conocía por Black Benji. El bueno de Black Benji convocó en son de paz un encuentro con unas de las bandas inmiscuidas en la guerra y todo se torció…a los pocos minutos del inicio de la reunión Black Benji yacía en el suelo apalizado… y muerto.

Cuando se supo la noticia el barrio entero se preparó para una sangrienta guerra. Habían matado sin motivo al número dos de la pandilla más numerosa y conocida del Bronx. La calle pedía venganza. Tanto fue así que incluso la policía, tradicionalmente ausente en el barrio, había tomado posiciones por si era necesario intervenir.

Sin embargo, enfrentado con todas las voces de su propia pandilla, Benji Meléndez decidió convocar una tregua en el pabellón de baloncesto con todos los jefes de todas las demás pandillas. Muchos de ellos acudieron acompañados temiendo que fuera una trampa. Nada más lejos de la verdad. Benji sabía que su íntimo amigo había muerto defendiendo la paz y entendía que la mejor manera de honrarle era conseguir la paz por la que él había luchado. Valiente y decidido explicó en un mítico discurso, que todavía hoy se recuerda en el barrio, que era absurdo que las pandillas lucharan entre sí ya que todos tenían un enemigo común, y más poderoso, como era la pobreza y la exclusión social.

Aunque parezca increíble de aquella reunión salieron todos los jefes de las pandillas con una documento firmado sellando la tregua indefinida. Los años posteriores fueron los mejores que se recuerdan en el Bronx. Las peleas callejeras fueron sustituidas por fiestas. Las pandillas dejaron de competir con puñetazos y empezaron hacerlo con sus respectivos D’js. Y de aquel momento nació el actualmente consolidado hip-hop.

Como era de esperar todo aquello tenía fecha de caducidad. Unos años después llegó al barrio la heroína lo que unido a la retirada de Benji para llevar una vida familiar provocó que el Bronx se convirtiera nuevamente en un lugar sumamente peligroso y violento.

Sin embargo, casi 50 años después, todavía hoy se rinde tributo en el Bronx a Benjamin Meléndez, el hombre que consiguió poner de acuerdo y pacificar un conflicto con más de 100 bandas violentas implicadas. Cuánto tendrían que aprender algunos…

Nota: Agradecer a Quique habernos descubierto la historia del mítico Benjamin Meléndez.

 

 

 

 

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2 respuestas a El pacificador del Bronx

  1. Tito dijo:

    Interesante!! Grande chicos seguud asi

    Me gusta

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