Siempre hay un último tren

 

Mucho se ha hablado de la hazaña del equipo de fútbol de Leiscester, flamante campeón de la liga inglesa. Sin duda se lo merecen, es una de las mayores sorpresas de la historia del deporte. Sirva como ejemplo que su victoria se pagaba en las casas de apuestas 5.000 a 1 ya que en toda la historia del club (130 años) nunca habían estado ni cerca del título. Su inexplicable victoria sería equiparable en el fútbol patrio a una utópica victoria del Granada en  la Liga Española.

Por ello, queremos contar la historia de su entrenador, Claudio Ranieri. Hijo de carniceros, consiguió hacerse futbolista profesional. Era más bien mediocre pero le permitió vivir de ello hasta que acabó su carrera.

Poco después y, casi por casualidad, empezó en los banquillos, concretamente en equipos de la tercera división italiana.

Entre triunfos y fracasos va medrando y consigue llegar al fútbol de élite. Polémico y carismático, siempre deja huella en todos los equipos en los que entrena, para bien y para mal. Pero su carrera recorre un inevitable patrón común: es un perdedor. Consigue importantes triunfos con los equipos modestos que le suponen oportunidades con los grandes, pero no es capaz de ganar ni un sólo título importante. Está cerca de conseguirlo con el equipo de su tierra, la Roma, pero fiel a su sino, queda segundo a sólo dos puntos del campeón.

Después de casi 30 años de carrera, no ha conseguido ningún gran título. Antes de retirarse quiere probar como seleccionador. Consigue trabajo con Grecia y las cosas no le pueden ir peor. Pierde prácticamente todos los partidos y es echado de allí casi a patadas.

Tiene ya 64 años y piensa en jubilarse cuando le llama un modesto club inglés que acaba de terminar la temporada en el puesto 17º de la liga inglesa. Se ha convertido en el capricho del Presidente de dicho club que, en contra de la opinión de asesores, prensa y afición, decide contratarlo. A su llegada recibe el rechazo de los aficionados que le ven como un viejo acabado que no va a ser capaz de mantenerles en primera división.

Pero Ranieri, sin embargo, es bien recibido por sus jugadores. En parte es normal, tienen mucho en común. Casi todos están en ese equipo porque no les quieren en ningún otro lado. La filosofía de Ranieri, siempre apasionada, encaja muy bien con ellos y consigue su gran objetivo, convertir a su equipo en una pequeña familia. El Leicester gana, gana y vuelve a ganar. En Inglaterra empiezan a hablar de la posibilidad de que quede entre los 10 primeros. Más tarde hablan de que jugará en Europa la temporada que viene. Pasan las semanas y algunos se atreven incluso a hacer, de forma tímida, la absurda pregunta ¿pueden ganar la Liga?

Cuando el equipo empieza a creer en los cuentos de hadas el gran tenor Andrea Bocelli, íntimo amigo de Ranieri le promete, entre risas y bromas, que si gana la liga con el Leicester cantará como homenaje en el centro del estadio.

A falta de pocas jornadas, el Leicester, ya líder, consigue una importante victoria fuera de casa. Los jugadores se abrazan, Ranieri llora. Son 30 años de carrera y muchos sin sabores.

Llega el momento culminante. Si el segundo clasificado, el Tottenham, pierde su partido, el sueño imposible se hará realidad.  Ranieri no ve el partido porque es el 90 cumpleaños de su madre y ha viajado hasta Italia para estar con ella. Un hombre que sabe cuáles son sus prioridades. Cuando aterriza de vuelta a Leicester medios de comunicación del mundo entero le esperan en el aeropuerto. El Tottenham ha perdido, su equipo acaba de conseguir la liga más improbable de la historia. Ni los guionistas de Hollywood se habrían atrevido a imaginarla.

Los seguidores del Leicester disfrutan de un sueño que no se atrevían ni a soñar. Ranieri escribe, a los 64 años, su nombre en la historia del fútbol. Y Andrea Bocelli cumple con su promesa a un viejo amigo…

 

Nota: Agradecer a Jose Luis por recordadnos la entrañable historia del carismático Ranieri.

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2 respuestas a Siempre hay un último tren

  1. CURRA dijo:

    Que grande!!!! Ranieri cuando se vaya el Cholo tu al ATLETI

    Me gusta

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