Íntimos enemigos

Os dejamos esta semana una breve historia que ocurrió recientemente en Texas, EEUU.

Concretamente viajamos a la prisión de Weatherford. Ocho presos aguardan uniformados a rayas y esposados dentro de una celda de detención ubicada en un sótano del penal. Les custodia debidamente armado su carcelero habitual mientras esperan ser trasladados a los Juzgados para la tramitación de sus causas pendientes.

Aguardan en silencio cuando se desploma fulminado el guardián que les vigilaba. Tras unos segundos de incredulidad empiezan a llamar de forma desesperada para pedir ayuda. Nadie parece oírles por lo que gritan y hacen toda clase de ruidos.

Después de unos instantes de angustia aparecen, por fin, otros guardias alertados por el escándalo.

La rápida intervención del médico de la prisión consiguió evitar un trágico desenlace. Al parecer el guardia desplomado había sufrido un infarto. Según han explicados los médicos, si los presos no llegan a advertir con esa celeridad para recibir ayuda, aquel hombre hubiera fallecido allí mismo.

En Weatherford, Texas, se vivió en todo su esplendor la complejidad del ser humano. Unas personas privadas de su libertad por haber cometido acciones despreciables se preocuparon de forma muy diligente de salvar la vida precisamente a aquél que les custodiaba.

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2 respuestas a Íntimos enemigos

  1. Juanma dijo:

    Pues sí, una curiosa historia, que revela “la complejidad del ser humano”… o más bien su simplicidad. La visión de la cárcel como un agujero lleno de malas personas (visión un poco infantil o “peliculera”), creo que no responde a la realidad. La comisión de delitos puede estar provocada por una escasa formación intelectual o personal, o por desequilibrios mentales, o simplemente porque la necesidad puede impulsar a las personas a traspasar los límites de las reglas de convivencia. En fin, como alguna vez he leído por ahí, nadie se levanta por las mañanas y dice “Hoy voy a hacer el mal durante todo el día”. De hecho estoy seguro de que, si alguien le pregunta a alguno de esos presos el motivo por el que decidieron salvar la vida a su carcelero, su respuesta sería “¿pero tú qué te crees, que soy un delincuente?”

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    • Interesante reflexión Juanma. Habría que vernos a muchos de nosotros en otras circunstancias…de una forma disparatada y en claro tono de comedia pero con un fondo para la reflexión, todo esto lo explicaba bastante bien la comedia “Entre pillos anda el juego”.

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