La esperanza de Zambia

 

Historias con historia 10 se va de vacaciones. Queremos agradeceros a todos el seguimiento y las propuestas de historias que muchos de vosotros nos hacéis llegar. Confiamos en volver en septiembre con nuevas historias con historia. Hasta entonces, nos despedimos viajando hasta la desconocida pero siempre apasionante África.

Concretamente nos remontamos a 1988. Zambia es un país ignorado por el resto del universo. Sin embargo, allí toda la nación vive entusiasmada gracias a una pequeña ola de orgullo y de esperanza liderada por 18 jóvenes.

La selección de fútbol de Zambia consiguió clasificarse para unos JJOO olímpicos por primera vez en 1988, en la cita que tendría lugar en Seúl. El hecho en sí mismo fue celebrado en el país por todo lo alto. Una nación con diferentes lenguas y etnias hablaba el mismo idioma y se unía sin reservas cuando sus jóvenes jugadores saltaban al campo. El equipo comenzó bien el campeonato y se enfrentaba en el segundo partido a la todopoderosa Italia. El acontecimiento paralizó a todo el país. Nadie podía imaginar lo que iba a pasar. La mejor generación de deportistas de la nación iba a realizar un juego excelso para golear a Italia por un contundente 4-0. Habéis leído bien. Después de aquella hazaña sumaron una nueva goleada (frente a Guatelamala) y sólo la casi invencible Alemania pudo apartarles de una histórica medalla. Daba igual, aquellos jóvenes jugadores se convirtieron en la esperanza y orgullo de todo el país, sólo ellos conseguían exportar el nombre de toda la nación.

Por supuesto fueron recibidos como héroes a su vuelta. Eran la esperanza de Zambia.

Sin embargo, el destino a menudo se ceba con el más humilde. Pocos años después de aquello, cuando el equipo nacional de fútbol iba lanzado hacia la clasificación del Mundial de EEUU, sufrió un terrible accidente de avión en Gabón. Murieron todos los integrante de aquella legendaria selección menos su capitán, Kalusha Bwalya, que jugaba en el PSV Eindhoven holandés y no había podido viajar. Aquello fue demoledor para un país ya de por sí muy golpeado. La esperanza se había desvanecido definitivamente. O eso parecía.

Sacando fuerzas de donde no las había y capitaneados por el único superviviente, el país entero decidió no retirarse de ninguna competición. Querían honrar a sus héroes y rebelarse frente a la fatalidad. Jugaron con pasión y durante unos pocos años estuvieron a punto de lograr alguna gesta importante pero, a veces, el corazón no es suficiente. Al menos en el deporte. La generación que se había ido era insustituible.

Rendidos ante la evidencia muchos perdieron la fe y la ilusión. Durante varios años la selección nacional de Zambia volvió a estar lejos de los primeros puestos. Pero no todos se rindieron. El mítico Kalusha Bwalya, ya retirado, fue nombrado Presidente de la Federación. Él seguía persiguiendo ese gran triunfo para dedicárselo a todos sus queridos compañeros que fallecieron aquél trágico día. Decide nombrar un nuevo seleccionador, un joven Francés con poca experiencia pero mucha ilusión llamado Hervé Renard.

Y llega 2012. Zambia se ha clasificado para la fase final de la Copa de África cuya final se va a disputar en Gabón. El sitio maldito dónde su esperanza se desvaneció. Nadie se atreve si quiera a hablar de ello, pero silenciosamente el país entero sueña despierto con jugar esa final, precisamente en ese lugar. Contra todo pronóstico Zambia supera la primera fase. Luego ganan los cuartos de final. Y a continuación superan de forma milagrosa las semifinales ante la infinitamente superior Ghana que venía de acariciar las semifinales en el pasado mundial.

Zambia está en la final. En Gabón. El rival (Costa de Marfil) también es muy superior pero todo el país confía con pleno convencimiento en la victoria. Se lo merecen y son demasiadas las coincidencias del destino.Kalusha Bwalya organiza una visita de todo el equipo a las playas de Libreville donde se encontraron la mayoría de los cuerpos después del fatídico accidente. Aquellos 18 malogrados jugadores están más presentes que nunca.

Se disputa la gran final. Después del tiempo reglamentario y la prórroga siguen empatados. El país entero contiene la respiración. Se van lanzando penaltis y más penaltis y justo en el número 18…Zambia sale campeón. Por primera vez en su historia, 18 años después del accidente y precisamente en el país maldito donde sus 18 legendarios jugadores fallecieron. ¿Casualidad? ¿Destino? Yo creo que simplemente es el triunfo de la  ilusión.

Nota: Os recomendados que veáis el documental titulado Eighteam. Os encantará.

 

 

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