La mejor película que nunca se rodó

A lo largo de la historia del cine se han sucedido grandes proyectos que nunca vieron la luz pero ninguno como la gran obsesión del genial Kubrick: rodar una película sobre Napoleón.

Para el mítico director de cine Napoleón era el personaje más fascinante de la historia y quería, a toda costa, llevar su vida a la gran pantalla.

Tal era su empeño que a finales de los años sesenta, respaldado por el éxito de crítica y público que le había proporcionado “2001, una odisea en el espacio“, convence a la mismísima Metro Goldwyn Mayer para que le financie una mastodóntica película.

Su idea es rodar la vida entera de Napoleón desde que tenía 4 años hasta su muerte en el exilio. Kubrick, siempre excesivo y perfeccionista, llegó en este caso hasta cotas inimaginables. Leyó más de 500 libros sobre Napoleón; recopiló 17.000 fotografías; puso a todo su equipo de vestuario a diseñar réplicas exactas de los uniformes de la época; mandó fabricar lentes específicas para poder rodar de noche; comía lo mismo que le gustaba a Napoleón para sentirse lo más próximo a él, y se recorrió medio mundo con su equipo para conseguir las localizaciones perfectas.

Pero le faltaba lo más difícil, conseguir las decenas de miles de extras para poder rodar las épicas batallas que tenía en su cabeza. Tampoco esto se le resistió. Después de barajar muchas alternativas llegó a un acuerdo con el ejército rumano en el que ponían a su disposición 40.000 hombres de infantería y 10.000 de caballería a cambio de que rodara buena parte del metraje en su país. Trato hecho.

Durante dos años estuvo perfilando el guion que siempre había soñado, lo que él denominaba la vida de un gran general que en realidad fue un canto al amor. Después de innumerables versiones consiguió su guion perfecto para un metraje de casi tres horas de duración.

Estaba todo a punto para rodarla, habían sido en total casi 4 años de duro trabajo de preparación. Sólo faltaban los protagonistas. Con un proyecto faraónico como ese no le costó convencer a los mismísimos Jack Nicholson y Audrey Hepburn para interpretar a Napoleón y Josephina.

Y cuando estaba todo preparado para rodar se produjo la debacle. Por un lado, se estrenó casualmente otra película sobre Napoleón (llamada Waterloo) que pasó sin pena ni gloria por los cines. Y si a eso añadimos que el perfeccionismo de Kubrick suponía disparar hasta límites insospechados el presupuesto, supuso que la Metro se apeara del Proyecto. Buscó otras productoras pero ninguna se atrevió con aquella megapelícula.

Kubrick quedó frustrado y recopiló todo su material e ideas para rodarla en el futuro pero nunca tuvo la oportunidad. Eso sí, el cine le supo compensar porque su siguiente película fue “La naranja mecánica” que ha quedado para la posteridad como obra de culto.

En cualquier caso, el gran sueño de Kubrick no se perdió, sólo durmió durante mucho tiempo…porque ahora que se van a cumplir casi 50 años de todo aquello el infalible Spielberg se ha hecho con los derechos de todo el material de Kubrick, y ha decidido producirlo junto a la HBO con el formato de miniserie de 6 capítulos. Seguro que Kubrick, allá donde esté, disfrutará como un niño viendo como su gran sueño llega por fin a las pantallas…

Nota: Agradecer a Fer habernos descubierto el sueño imposible de un inclasificable cineasta.

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