La cinecicleta

 

Como muchos sabéis los cofundadores de este blog (y singularmente uno de ellos) somos grandes amantes del cine. Hace poco, gracias a nuestra magnífica red de colaboradores, ha llegado a nosotros una historia con historia que nos tiene absolutamente enamorados. Aquí va.

En agosto de 2015 Carmelo e Isabel se encontraban en el centro de Madrid con sus bicicletas remolcando un extraño cachivache. Si alguna persona se hubiera detenido a intentar adivinar lo que estaban a punto de emprender es imposible, materialmente imposible, que lo hubiera acertado. Isabel y Carmelo estaban a punto de iniciar el viaje de sus vidas. Se dirigían a cruzar en bicicleta África, de punta a punta, para llevar el cine a los lugares más recónditos del continente, donde muchas personas no han tenido la oportunidad de disfrutar de la magia de una película.

Por encima de todo Carmelo e Isabel son dos valientes. Dejaron todo: familia, amigos y trabajo y se lanzaron a recorrer el continente africano con su cinecicleta a cuestas. La cinecleta es su gran aliado en este viaje. Consiste en una bicicleta estática cuyas pedaladas generan la energía cinética suficiente para poner en marcha el proyector de cine.

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Después de un primer tramo recorriendo pueblos de Extremadura y Andalucía llegaron a su verdadero objetivo: África. El reto se inició en Marruecos y el plan es llegar hasta la otra punta: Sudáfrica. Desde allí quieren coger un barco y finalizar en Magadascar.

Recientemente han pasado por Mali, llevan ya 16 meses pedaleando y recorriendo todo tipo de parajes y aldeas. Ya han conseguido organizar más de 170 sesiones de cine de las que han disfrutado ya miles de personas.

Evidentemente la aventura no es sencilla. Nada es idílico en esta vida. Han tenido que recorrer caminos pedregosos, casi intransitables. Han sufrido la Malaria (más de una vez). Se han tenido que pegar con el caos burocrático en los sitios más desorganizados para poder coordinar una noche de película. Han soportado temperaturas superiores a los 50 grados. Y, por supuesto, habrán tenido sus discusiones viajeras (clásicas en cualquier viaje y más recurrentes si las comodidades escasean).

Pero todo eso queda compensando con una sola palabra: la gente. La gente que se encuentran por el camino. La gente que ha permitido que duerman bajo techo y cenados gratis 495 noches de las 500 que llevan de aventura. Y sobre todo la gente a la que se le iluminan los ojos (e imaginamos que también el corazón) cuando disfrutan, por primera vez, de la magia del cine.

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Todos los pases que han hecho tienen pautas comunes. En todos ellos los niños y los ancianos van a las primeras filas, son los más impacientes, excitados e ilusionados. Las señoras se quedan rezagadas, tímidas y atareadas. En todos suelen ser los adolescentes los voluntarios para dar pedales a la cinecleta y ser así protagonistas necesarios del gran momento.

Pero todos a su vez son diferentes. En cada pase hay personas disfrutando por primera vez de una película. Sus reacciones, temerosas, incluso, al principio, más cómodas después, sus carcajadas cuando es una película cómica, su agradecimiento…todo eso hace que cada pase sea único. Imaginamos que estar en una recóndita aldea de África, bajo las estrellas, viendo una película rodeado de personas que miran fascinadas la pantalla tiene que compensar mil veces todos los contratiempos del camino.

Su programación es variada, aunque reconocen que tienen 20 o 30 películas de referencia que son las que nunca les fallan como, por ejemplo, los clásicos de Charles Chaplin. Suelen poner cortometrajes o mediometrajes que permiten mayor variedad. En algunas ocasiones, la sesión se ha alargado varias horas porque la audiencia reclama más y más cine.

Esa experiencia tan bonita les dota de suficiente energía para proseguir con su travesía. Estimaron que necesitarían dos años para recorrer toda África pero posiblemente necesiten ampliar dicho plazo. No importa. Un viaje en la mejor compañía, un sueño cumplido, gente maravillosa a tu encuentro y el cine siguiéndote allá donde vayas. Sin duda la valentía puede proporcionarte grandes recompensas.

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Nota: Agradecer a LorenaSan y a Laura habernos descubierto esta maravillosa y cinéfila historia.

Nota 2: Si queréis conocer más acerca de esta apasionante proyecto aquí tenéis la página de los protagonistas:

https://cinecicleta.wordpress.com/category/cronicas-cinecicleticas/

 

 

 

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4 respuestas a La cinecicleta

  1. Picapica dijo:

    Es increible como la gente sigue sorprendiendome. Aunan su pasion por algo como el cine con la valentia de dejar atras comodidades y establilidad para compartirlo con otros que no lo tiene tan facil. Espero que puedan seguir pedaleando por mucho tiempo. Y como se financian?

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  2. Jo dijo:

    Mi mas alu-cinada enhorabuena. No conocia la experiencia
    Un sueño hecho realidad. Aqui en Galicia qurriamls hacer el bici concierto.. vivan los watios
    La bicicleta y la imaginacion son las mejores maquinas jamas inventadas.

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    • La bicicleta es una compañera de viaje maravillosa y si la juntas con el cine, como hacen los protagonistas de esta historia, para qué queremos más. Eso del bici concierto suena realmente chulo, a por ello!!

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